Un agente que responde en 1.400 ms no tiene «un problema de latencia»: tiene un problema en una etapa concreta. Por eso el sistema no guarda un número por turno sino cuatro huecos medidos donde ocurren, y los conserva con su signo: en un pipeline en streaming las etapas se solapan, así que un hueco puede salir negativo y eso es información válida, no un error de medición.
Dos etapas quedan fuera a propósito. El playout, el tramo entre que se sintetiza el audio y suena en tu navegador, ocurre en otra máquina y con otro reloj: restar dos relojes distintos produce un número que no significa nada, así que se registra vacío en lugar de inventarlo. Y el endpointing es la etapa difícil, la única que no se acelera pagando por una API más rápida: detectar silencio es trivial; decidir si ese silencio significa «he terminado» o «estoy pensando» es un problema semántico.
Los valores mostrados son los datos de ejemplo de la interfaz, no mediciones publicadas. Los umbrales de 800 y 1.500 ms son referencias del sector que el proyecto se propone contrastar con datos propios.